Cómo combinar un vestido rojo sin complicarte
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Un vestido rojo ya hace casi todo el trabajo. Tiene presencia aunque el resto del look sea sencillo, así que piensa qué quieres que pase cuando entres a un lugar, escoge una dirección y úsala para decidir zapatos, bolso y joyas.
Primero mira el escote
El cuello del vestido manda sobre los accesorios más que el color. Algunos ejemplos entre los vestidos rojos de Coco Loco:
- El Vestido Paradise tiene cuello alto, manga larga y un nudo a la cadera. Con el cuello cubierto, sobran los collares: déjale el protagonismo al nudo y ponte unos aretes.
- El Vestido Fuego tiene escote caído, tirantes finos y espalda abierta con amarres. Funciona con el pelo recogido, para que se vea la espalda, y con aretes largos.
- El Vestido Oceano abre en V profunda con cuello halter. Una cadena fina o ninguna.
- El Vestido Luna Nueva trae escote barco y manga larga. Admite un par de aretes con presencia y un brazalete.
También hay rojo en el Vestido Intriga y en el Vestido Chao, que deja un hombro descubierto y lleva cinta en la manga.
Negro: contraste fácil
Unas sandalias negras de tiras finas y un bolso pequeño del mismo color arman una base clara. El rojo sigue siendo el centro y el resto se queda quieto. Si el vestido ya tiene nudos, amarres o aberturas, no le agregues un zapato con muchos detalles.
La forma del zapato cambia el resultado tanto como el color. Una tira fina se ve distinta que un tacón ancho o una baleta de punta. Elige según el plan y según lo que aguantes de pie.
Dorado o plateado: brillo en su medida
El dorado calienta el rojo y lo acerca a lo clásico. El plateado lo enfría y lo vuelve más nocturno. Escoge un solo metal para los aretes, el bolso y el calzado; mezclarlos funciona cuando ya tienes práctica, no cuando estás vistiéndote tarde.
Tonos piel: deja hablar al vestido
Un zapato y un bolso cercanos al color de tu piel alargan la línea y dejan todo el peso en el vestido. Es la salida más fácil si el vestido tiene mucho trabajo en la espalda o en el cuello.
Más rojo, con cuidado
Un bolso o unos zapatos en otro rojo funcionan si los tonos se parecen bastante. Pon el bolso junto al vestido a la luz del día antes de salir. Si el rojo del bolso se ve más naranja o más morado, cámbialo por un neutro.
De día y de noche
El mismo vestido rojo cambia con la hora. De día funciona con sandalias planas, un bolso de tela o de cuero blando y poca joyería; el rojo ya es suficiente. De noche admite tacón, un bolso de mano pequeño y los aretes más grandes que tengas. Si la fiesta es larga, lleva unas baletas en la cartera para la pista.
Pelo y labios
Con un vestido de espalda abierta, como el Fuego, recoger el pelo deja ver el trabajo de los amarres. Con cuello alto, como el Paradise, un pelo suelto o una trenza baja se ven bien. En los labios hay dos caminos seguros: un tono neutro que deje el rojo a la tela, o un rojo parecido al del vestido. Si dudas, elige el neutro; es más fácil de corregir durante la noche.
La prueba de los tres accesorios
Vístete completa y quítate un accesorio. Si el look mejora, déjalo fuera. Repite hasta que quitar algo lo empeore. Es más fácil sumar con intención que restar cuando ya vas tarde.
Si el rojo es para un matrimonio, mira también qué ponerte de día o de noche. Y si buscas otras opciones, recorre los vestidos largos: varios de ellos están disponibles en rojo.